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La Coctelera

Artículos, poemas y fragmentos de vida hechos letras.

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Pollo con arroz

No tengo voluntad perpetua de polémica, porque también sé
callarme llegado el momento. Aunque, por otro lado, hay que
reconocer que nos interesa más lo que salta de las páginas y llega al
estatus de comentario público que el razonamiento coherente de un
asunto. En la vida hay cosas que merecen más de un comentario, y
el arte está en poner el ojo donde puede saltar la liebre, y entonces
ya puedes hacer algo de ruido: un hueco en la normalidad, entre el
café y la factura de la antena parabólica. ¿Para qué escribir si no?
¿Para hacer alabanzas? Para eso están los rapsodas, y yo puedo
hablar de pamplinas pero es difícil arrancarme un ole. En el otro
extremo están los que se pican con el ajo y entran al trapo, o será
que quizá yo no me explique bien y se sientan ofendidos con mis
torpezas. Hace unos días escribí contra la excesiva presencia del
mundo de las cofradías en la vida pública, y algunos leyeron que yo
entraba en las creencias de cada cual. En fin, cada perrito que se
lama su pijito que yo en esto sigo pensando lo mismo aunque para,
al menos, descargarme de malas conciencias diré que no son los
únicos que pienso intentan limitar la vida de las personas. Al menos
los católicos pueden pecar, y lo hacen, y eso les hace humanos.
Punto y aparte. Pollo con arroz: tecleo en Google: 2 millones y pico
de entradas. Recetas de toda Sudamérica, Cuba, África, alrededor
de la combinación de los mismos ingredientes: pollo, cebolla, ajo,
aceite y arroz. Mi alma de borrachín de bodega agrega un alto
porcentaje de fino de Lebrija para que la carne se impregne de las
esencias dionisíacas. Emborracho al pollo y el arroz, sazonado
previamente con otras especias que, creo, le van bien para la
unitaria enjundia necesaria: nuez moscada, pimienta, clavo,
cardamomo. Según el arroz, el pollo, el fino y el tiempo de
cocinado el resultado varía… Prefiero la cocina y la literatura a
muchas otras creencias. De hecho, uno de mis libros de cabecera y
viajes es una mezcla de conocimiento, libertad e imaginación, y su
protagonista supo torear sus muchos momentos de escaseo
pecuniario engañando el estómago del cateto de su amo con sus
creaciones. Somos lo que comemos. Soy un pollo con arroz regado
con vino de Lebrija. Recomendación encarecida: Notas de Cocina,
de Leonardo Da Vinci.

Lebrija, 2008.

20, oct | sin comentarios Posteado por: miguelangelvargas compártelo

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