La voz.
Se me ha callado la voz para hablar, o que me lean, en público. No me encuentro con la suficiente autoridad para opinar sobre las cosas del mundo que nos toca. Durante meses he mezclado una suerte de amargura, cabreo y ansiosa insatisfacción, y aplicándoles un traje de gramática elevada y palabrillas en caló pude arañar algunos comentarios en los bares, calles y mercados. El cuepo y la mente me piden ausencia, retiro y tranquilidad. Siente que han sido muchos años de sobresaltos y que carga demasiados "síes" que no le correspondían... Ahora ya va llegando el tiempo de sembrar mis macetitas...

Pepe Ortega dijo
Yo te Voto Obama, Saludos.
29 Junio 2009 | 06:03 PM