Obama Fernández Vargas
Me hago eco de la alegría compartida por muchos amigos de que un negro vaya a estar al frente de los Estados Unidos de América. El optimismo que ha insuflado al electorado americano es inversamente proporcional al cuestionamiento de su valía por ser afroamericano. Está claro que uno de sus orígenes, que no el único, es el de ser negro oriundo de Kenia, y que ha conocido países, religiones y realidades que están bastante lejos de lo americano anglosajón, blanco rosáceo y protestante. Por eso me entusiasma que vaya a regir los destinos de parte de la vida de personas que sólo tienen en común con él el blanco de los ojos y lo rojo de la sangre… Tiro del hilo de las estúpidas comparaciones numéricas para llegar al final del ovillo de mi lana: si los negros llevan en Estados Unidos menos tiempo que los gitanos en Europa, qué carajo hemos hecho o dejado de hacer todos, gachés y cayos reales, afrogarabitos e indochino catalanes, para que alguien con unas ramitas de caldo calé o gallardó en la sangre esté al frente de parte del destino de las personas que sólo tengan en común el hecho de pagar los impuestos. Ha habido, hay y habrá gitanos en política, pero como siempre andamos con el culo al aire, mangando limosnilla pa los pobrecillos primillos, cuando un gitano llega a puestos de responsabilidad, normalmente le pasan el expediente patata caliente de solucionar la siempre problemática realidad de los pueblos gitanos españoles. Alguien dirá que la lucha por los derechos civiles de los negros americanos supera al movimiento asociativo gitano que desde hace años se reparte el pastel de las subvenciones para las reservas calés. Otros aducirán el natural desinterés de mis primos con respecto a la res pública, dada su naturaleza indómita, salvaje y caótica, y olvidando los muchísimos momentos de su Historia en que han tenido que demostrar con papeles que eran vecinos: católicos, con casa y con currelo, que era esto su única forma de participar. Tengo un sueño: un día no muy lejano, una mujer gitana andaluza podrá sentarse en la Cumbre de los 20 con derecho propio, y representará a todos aquellos que la hayan votado. Y si ser gitano es un hecho diferencial, que lo sea por ejemplo para enseñarle a estos catetos que nos gobiernan cómo salir adelante en una situación de apuros. Hasta entonces, Obama Fernández Vargas será una utopía.
