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La Coctelera

miguelangelvargas

22 Septiembre 2008

La llave del desamor

Decir que te he querido no cambiará la realidad de las cosas, el que te siga sintiendo no mía sino parte de mí, de mi historia, tampoco hará que la rueda de la fortuna pase por mi camino y el tuyo. Durante años, casi desde las primeras necesidades de disfrutar de mis primeras experiencias, soñaba con tener algo así, poder amar libre, sin mentiras. He tenido que pasar por puertas desconocidas para sentir que aquí me quedaba, que ya he visto suficientes amaneceres desde ventanas extrañas. Al principio eran los miedos, luego se tira uno a la piscina y ya en medio de la batalla, sólo desea que los vientos no hagan jirones en las velas. En la piscina, entre arrumacos, besos y caricias, se hacen planes, se diseñan carreteras para que las pasiones puedan circular con velocidad adecuada, y en las despedidas de las noches las promesas son como pulseras que uno mira de cuando en cuando para avivar las llamas amorosas. Básicamente, te he querido demasiado, de forma que no conseguía ver los problemas que luego me llevaron a tomar la decisión, quién sabe si irrevocable, de separarme de ti. Todos mis esfuerzos giraban en torno a ti, a hacerte mejor, a conseguir más tiempo que vivir contigo, y llega un momento en que, en cierta manera, se crea una relación de dependencia: guardas cosas del otro en el armario, llegan papeles que formalizan la relación entre tú y yo, llegan facturas que la testimonian. Y en un día señalaíto di la cara frente al sistema y me comprometí a dejarme la piel mensualmente por ti. Al principio todo iba bien, cumplía como hombre de bien contigo, deslomándome para que el amor fuera creciendo en nuevas direcciones, hoy aquí, mañana allí. Cada día, cuando llegaba a verte, iba mejorando tu aspecto, a veces era el maquillaje, el bueno, el complemento de lo de por sí bello. Otras, era algo más estructural: un cambio completo de luces y aires, de comodidades... Una mañana, un lunes, entre el café y las noticias de las 9, un mensajero, que ya sabes sólo traen malas nuevas, nos dio un aviso, como en los toros. Me enmendé de mi error... Por una de estas, empezaron a no cuadrarme las cuentas, y me dio miedo que nuestros amores se resintieran, e insomne como un loco, me convertí en una sombra de mí mismo por conservarte. Trabajaba a deshoras, por corresponderte y estar a tu vera, y me llené de celos, ansiedades y llantos. ¿Por qué me pasa esto a mí? En fin, para qué enredarse en lo que no fue pero pudo haber sido... Hoy es lunes también y voy camino del banco, el mismo que certificó nuestro amor. Que sea lo que Dios quiera, que he hecho lo que en mis manos estaba. Le diré al director que te he querido como a nadie en este mundo, que por ti he hecho lo que ni imaginaba pudiera hacer. Todavía me tiemblan los sentidos de pensar en ser capaz de repetirme en mis deseos. Sé que ésto no acaba aquí, que ahora viene el calvario de la separación, lo que es tuyo, lo que es mío, qué hacer cuando te vea, si cambiar de ciudad. En fin, otras manos te acariciaran y otras bocas te dirán te quiero, a ti, la casa de mis desvelos. Es así. Sr. Director: aquí tiene las llaves de mi casa. No puedo hacer frente a los pagos.

servido por miguelangelvargas 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

abigayl

abigayl dijo

las deudas , el amor , el desamor ¿ tienen relacion entre si?

22 Septiembre 2008 | 06:14 AM

miguelangelvargas

miguelangelvargas dijo

Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana...

15 Diciembre 2008 | 02:11 AM

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